El restaurante El Churra, referencia de la gastronomía murciana desde 1955, presentó ayer sus instalaciones recién reformadas ante un centenar de invitados seleccionados: medios de comunicación, creadores de contenido, representantes del sector cultural, del diseño y del turismo, junto a los equipos y empresas que han hecho posible el proyecto. La velada, concebida como un recorrido por los nuevos espacios del restaurante y su memoria, estuvo marcada por la emoción y el sabor de la gastronomía de siempre.
Un proyecto que habla del tiempo
La reforma ha sido liderada por el estudio de arquitectura e interiorismo Ambigua, formado por Adrián Riquelme, Alejandro Martínez, Rosana Galián, Elena y Lucía Gález, en colaboración con el estudio DH de David Hernández (director de ejecución) y el ingeniero Víctor Sánchez. El encargo era claro: transformar un restaurante con siete décadas de vida sin que sus clientes dejaran de reconocerlo.
“Lo que nos ayudó a conectar con este proyecto fue nuestra capacidad de entender el tiempo en El Churra como inspiración y como material de trabajo. No solo el pasado, sino el tiempo que sigue pasando aquí cada día.”
El resultado incorpora más de 2.000 azulejos pintados a mano por Carlos Jiménez, tiradores de cerámica que reproducen las manos de Mariano Nicolás, fundador del restaurante, y un salón privado con entrada independiente desde la calle que permite un uso autónomo del espacio. La constructora Talasur y la empresa de suministros de hostelería José Díaz completan el equipo del proyecto.
La cocina ha sido completamente renovada con una ganancia de cuarenta metros cuadrados y una pieza central de 3.000 kilos cuya instalación requirió reforzar el suelo y derribar un muro entero. Juan Antonio García, jefe de cocina, lo explica así:
“Estuvimos un año diseñando esta cocina con el equipo de José Díaz: viendo qué necesitábamos, qué queríamos, qué sacrificios merecían la pena. Ahora puedo hacer lo que antes no podía.”
Más de setenta años en cinco hitos
Los salones del restaurante llevan desde ahora el nombre de los años que marcan su historia. En 1955, Mariano Nicolás abrió un merendero en las afueras de Murcia. En 1967 el negocio cambió a la ubicación donde ahora se encuentra el Hotel El Churra. En 1973 se amplió el negocio con la apertura del hotel. En 2002 el restaurante se instaló en su emplazamiento actual. Y en junio de 2026, la familia Nicolás presenta la reforma más ambiciosa de su historia, con la firma de Estudio Ambigua.
Mariano Nicolás, con ochenta y tres años, recibió a los grupos de invitados en el Salón 1955, transmitiendo historias y anécdotas que le convierten en historia viva de la gastronomía de la Región de Murcia.
Tres generaciones de hosteleros
El formato del evento, diseñado por la agencia Casa Jaleos, organizó a los cien invitados en diferentes grupos para hacer un recorrido por los diferentes espacios clave de la reforma: la barra histórica, la cocina y el salón privado. En paralelo, el salón grande (1973) acogió un cóctel con platos recuperados de la trayectoria gastronómica del restaurante.
El cierre, con un brindis a cargo de Carlos Nicolás (tercera generación de la familia) tuvo el tono que la noche merecía:
“He crecido en este restaurante. He visto reformas, he visto cambios, he visto cómo los clientes disfrutaban aquí durante décadas. Pero esta vez lo he vivido desde dentro, siendo parte del equipo, y eso es muy emocionante. Esto es nuestro, y también es un poco vuestro.”
Juanjo Nicolás, que condujo la velada desde la barra de bienvenida hasta el brindis final, cerró la noche con la frase que resume el proyecto:
“Porque en esta nueva etapa: En El Churra todo es nuevo, pero nada ha cambiado.”
En ese instante se abrieron las puertas del salón para recibir al equipo completo del restaurante, copa en mano. A continuación, dos camareras de ruedas salieron al centro del salón con el pijama tradicional del Churra llamado “Gran sueño” en formato gigante y para compartir: el postre que El Churra popularizó en los años noventa, recuperado esta noche como homenaje final.
Un repaso a la carta del Churra
La cena en formato cóctel revisó la trayectoria gastronómica del restaurante con platos que han formado parte de su carta a lo largo de las décadas: hueva de mújol y mojama de atún, jamón ibérico cortado a cuchillo, tomate Raf, marinera, caballito de gamba, pisto, zarangollo y albóndiga de bacalao. Además de berenjenas a la crema, morros y callos en salsa, doradas a la sal y paletillas de cabrito asado. Los postres llegaron en carros de servicio: paparajotes y el pijama “Gran sueño”.
Sobre El Churra
El Churra es uno de los restaurantes de referencia de la gastronomía murciana. Fundado en 1955 por Mariano Nicolás como merendero en las afueras de Murcia, ha pasado por cinco reformas y tres ubicaciones en sus más de setenta años de historia. Hoy es gestionado por la segunda y tercera generación de la familia Nicolás y mantiene en su carta los platos que han definido la cocina murciana durante décadas.
Foto/ Caracool
