Mientras la ciudad se prepara para recibir esa misma tarde, a las 18:30 horas en la plaza de toros de Murcia, la primera corrida de un ciclo que se prolongará hasta el 20 de septiembre, activistas convocados por las tres organizaciones se han concentrado rente a la sede consistorial para protagonizar una estampa muy distinta a los carteles taurinos que ya cuelgan por la ciudad.
No hay pancartas estridentes ni consignas amplificadas. Cada participante sostiene una lápida con el nombre de uno de los toros sacrificados durante el último año en las plazas de España, los nombres que nunca se pronuncian cuando se habla de tradición, cultura o patrimonio.
“Murcia va a llenar de nuevo la plaza de toros de sangre justo el mismo día en que nosotros ponemos nombre a los animales que esa fiesta deja atrás. Invisibilizarlos es la primera condición para que esto siga ocurriendo. Queremos que quien pase por delante del Ayuntamiento este domingo vea exactamente lo que hay detrás del espectáculo: un ser con nombre propio, y que será torturado hasta la muerte”, expresa Juana García, representante de Coordinadora por los Derechos de los Animales de la Región de Murcia.
