El Real Murcia arrancó la era de Curro Torres con un empate (1-1) ante el Villarreal B en el Mini Estadi, un punto que sabe a resistencia más que a convicción. El conjunto grana mostró una notable disciplina defensiva cuando se quedó con diez, pero también evidenció carencias profundas que el nuevo técnico deberá corregir con urgencia.
Un inicio que asustó
El partido no pudo comenzar peor. A los cinco minutos, un balón a la espalda de la zaga volvió a desnudar las debilidades estructurales del Murcia. Ayman aprovechó la mala medición defensiva para plantarse ante Gazzaniga y firmar el 1-0. Cada envío largo del filial groguet generaba pánico en una defensa blanda, descoordinada y superada en velocidad.
El equipo tenía la posesión, pero no el control. El balón quemaba en los pies, no había juego interior y las pérdidas en zonas comprometidas permitían transiciones constantes del Villarreal B. Jon García, especialmente señalado, sufrió en cada acción. El Murcia estaba en el alambre.
Óscar Gil, brote verde
Cuando el descanso parecía llegar con un resultado corto para los méritos locales, apareció un rayo de esperanza. En el 45’, Palmberg encontró a Óscar Gil en la frontal y el disparo del central se ajustó al palo para poner el 1-1. Un empate inesperado, más fruto de una acción aislada que del juego colectivo, pero que dio oxígeno a un equipo muy tocado.
El gol no borraba una primera parte preocupante, pero sí ofrecía una vida extra.
De la reacción al ejercicio de supervivencia
El Murcia salió mejor tras el intermedio. Narro agitó el ataque y hubo algún acercamiento que invitaba a pensar en una remontada. Sin embargo, el encuentro cambió radicalmente en el minuto 59. Palmberg vio la amarilla por una acción temeraria que, tras revisión del VAR, se convirtió en roja directa. Media hora por delante con uno menos.
Lo que parecía el preludio de un asedio terminó siendo un ejercicio de orden y compromiso. El Villarreal B monopolizó la posesión, pero fue incapaz de traducirla en ocasiones claras. El Murcia se replegó con criterio, cerró líneas de pase y defendió el punto con oficio. Incluso tuvo una ocasión clarísima en el añadido: Viveros filtró para Iván Rodríguez, cuyo pase atrás dejó solo a Hugo López, pero el disparo se marchó por encima del larguero.
Un punto y mucho trabajo
El empate deja lecturas contrapuestas. Por un lado, la capacidad competitiva del equipo para sostenerse en inferioridad numérica y no perder la cara al partido. Por otro, la sensación de que el Murcia está lejos de ser un bloque sólido y fiable.
Curro Torres suma en su debut, pero tiene por delante una tarea enorme: dotar al equipo de estructura con balón, corregir la fragilidad defensiva ante balones largos y mejorar la producción ofensiva, todavía muy pobre.
En definitiva, un punto valioso por cómo se dio el encuentro, pero insuficiente para disipar las dudas. El nuevo Murcia empieza sumando, aunque con mucho por mejorar.
