El Real Murcia volvió a tropezar en el Estadio Municipal de Santo Domingo y cayó por la mínima (1-0) ante la AD Alcorcón en un encuentro marcado por los porteros, los errores y una sensación cada vez más profunda de oscuridad en el conjunto grana.
Un inicio que lo cambió todo
El partido apenas había echado a rodar cuando se torció por completo el plan diseñado por Colunga. En el minuto 1, Gianfranco Gazzaniga vio la roja directa tras derribar a Vladys como último hombre. Veinte segundos bastaron para que reaparecieran los fantasmas en Santo Domingo. Con uno menos durante prácticamente todo el encuentro, el Murcia tuvo que rehacerse sobre la marcha.
La entrada de Diego Piñeiro obligó a recomponer el dibujo hacia un 4-4-1 de resistencia. Desde entonces, el guion fue claro: dominio local, repliegue grana y supervivencia.
Resistir para creer
El Alcorcón monopolizó la posesión y acumuló ocasiones, especialmente a balón parado. Piñeiro, pese a transmitir dudas en las salidas, sostuvo al equipo en varias acciones: blocó disparos lejanos, aguantó centros laterales y vio cómo un gol de Vacas era anulado por fuera de juego previo.
Al descanso, el 0-0 era casi un triunfo moral para un Murcia que, pese a la inferioridad, no renunció a salir a la contra con Narro, Jorquera y Cristo Romero. El equipo sobrevivía.
El error que condena
Pero el fútbol no perdona. En el minuto 52, Yael lanzó un córner olímpico envenenado. Piñeiro, inseguro durante toda la noche en el juego aéreo, atrapó el balón… y lo introdujo en su propia portería. Un error grosero que echó por tierra el trabajo defensivo de toda la primera mitad.
El golpe fue devastador. El Murcia, ya exigido física y mentalmente, quedó tocado.
Sin reacción y sin armas
Colunga agitó el banquillo: entraron Isi Gómez, Flakus y más tarde Pedro León y Pedro Benito, buscando un último arreón con dos delanteros y más presencia entre líneas. Hubo una revisión de VAR por posible mano en el área local que quedó en nada. Isi lo intentó desde la frontal. Poco más.
El Alcorcón, cómodo y con superioridad numérica, jugó con el tiempo y la posesión. Incluso rozó el segundo tanto con un disparo de Omar al larguero. El Murcia terminó roto, sin claridad ni energía, consumido por el cronómetro.
Un equipo en la penumbra
El pitido final confirmó una nueva derrota (1-0) y prolongó la mala racha de un Real Murcia que no encuentra la luz que sí tuvo al cerrar 2025. Gafado, castigado por sus propios errores y superado por las circunstancias, el conjunto grana llega herido al derbi ante el Cartagena.
En Santo Domingo volvió a repetirse la historia: resistencia, error fatal y caída. Y lo más preocupante no es solo la derrota, sino la sensación de que el equipo ha perdido la felicidad y la confianza que le sostenían hace apenas unas semanas.
