Incendios domésticos en la Región de Murcia: el error que comete la mayoría de familias al limpiar

Un incendio en casa no termina cuando se apagan las llamas. En la Región de Murcia, los incendios domésticos aumentan especialmente durante los meses fríos, con braseros, estufas y otros sistemas de calefacción entre los elementos que pueden estar detrás de muchos siniestros. Durante el resto del año, la cocina concentra buena parte de los riesgos.

Pero después del fuego comienza otra carrera contra el tiempo: la recuperación de la vivienda. Y uno de los errores más habituales es intentar limpiar inmediatamente el hollín y los restos de humo con agua, fregona y productos domésticos.

Las 72 horas críticas después de un incendio

El hollín que deja un incendio no es simplemente suciedad. Está formado por partículas procedentes de la combustión que pueden contener diferentes sustancias químicas y que se depositan sobre paredes, techos, muebles, instalaciones y objetos.

Además, los residuos del humo pueden presentar carácter ácido y, con el paso del tiempo, favorecer la corrosión de determinados metales y componentes. Electrodomésticos, instalaciones eléctricas, superficies metálicas y otros elementos pueden deteriorarse si no reciben un tratamiento adecuado.

Por eso, las primeras horas y los primeros días son especialmente importantes.

No existe una frontera exacta de 72 horas que determine cuándo algo queda irrecuperable, pero actuar cuanto antes puede facilitar considerablemente la recuperación de determinados materiales y superficies. El objetivo es evitar que los residuos permanezcan durante demasiado tiempo y que el humo siga penetrando en materiales porosos como textiles, madera o determinados revestimientos.

En este escenario, una actuación profesional de Limpieza de Incendios puede ser muy diferente de una limpieza doméstica convencional.

Los tres errores más habituales al intentar limpiar una vivienda quemada

1. Pasar agua y fregona sobre el hollín

Es probablemente una de las primeras cosas que muchas personas hacen al regresar a una vivienda afectada por el humo.

Sin embargo, mojar directamente determinadas superficies cubiertas de hollín puede provocar que las partículas se extiendan, penetren en materiales porosos y hagan más complicada su posterior recuperación.

El problema es especialmente importante en paredes, techos, muebles y otros elementos que pueden absorber parte de los residuos.

Antes de empezar a fregar, lo recomendable es valorar qué materiales han resultado afectados y qué procedimiento de limpieza es adecuado para cada uno.

2. Ventilar y esperar a que desaparezca el olor

Abrir las ventanas es una medida lógica para renovar el aire, pero ventilar por sí solo no elimina la contaminación provocada por el humo.

El humo puede alcanzar conductos, falsos techos, cámaras de aire, textiles, tapicerías, muebles y otras zonas que no siempre son visibles a simple vista. Por eso, una vivienda puede parecer limpia después de ventilar y continuar teniendo un fuerte olor días o incluso semanas después.

El tratamiento para Eliminar Olor a Hollín requiere localizar el origen del olor y actuar sobre los materiales y espacios que han quedado afectados, no simplemente perfumar el ambiente.

De hecho, utilizar ambientadores o productos muy perfumados para intentar ocultar el olor puede generar una falsa sensación de solución cuando el residuo del humo continúa presente.

3. Tirar muebles y objetos que podrían recuperarse

Después de un incendio es habitual pensar que todo lo que huele a humo o presenta una capa de hollín está perdido.

No siempre es así.

Dependiendo de la intensidad del fuego, el tiempo de exposición, el material y el nivel de contaminación, algunos muebles, textiles, electrodomésticos y objetos pueden ser susceptibles de recuperación.

Por eso, antes de deshacerse de ellos, resulta aconsejable documentar su estado y consultar con el seguro y con profesionales especializados.

En algunos casos, lo que inicialmente parece un objeto inutilizable puede recuperarse mediante procedimientos específicos de limpieza y descontaminación.

El seguro del hogar puede cubrir los trabajos de limpieza

Una cuestión que muchas familias desconocen después de sufrir un incendio es que la póliza del hogar puede contemplar, dependiendo de las coberturas contratadas y de las circunstancias del siniestro, los trabajos necesarios y la limpieza post incendio.

La primera recomendación es no comenzar una limpieza profunda por cuenta propia antes de informar a la compañía aseguradora, salvo que sea necesario realizar alguna actuación urgente para evitar daños mayores.

Lo más conveniente es:

  • Hacer fotografías y vídeos de todas las estancias afectadas.
  • Documentar muebles, electrodomésticos y objetos dañados.
  • Avisar cuanto antes a la compañía de seguros.
  • Conservar facturas y justificantes relacionados con el siniestro.
  • Consultar qué actuaciones pueden realizarse antes de la visita del perito.
  • Evitar tirar objetos dañados sin haberlos documentado previamente.

En función de la póliza, la aseguradora puede gestionar o autorizar los trabajos de limpieza, recuperación y descontaminación.

Cuando se necesita una Empresa de Limpiezas de Incendios, además, es importante que el trabajo no se limite a retirar la suciedad visible. Una intervención adecuada debe valorar también el humo, el hollín, los olores y la posible contaminación de diferentes materiales.

Qué hacer durante las primeras horas

Ante un incendio doméstico, la prioridad siempre es la seguridad. Una vez controlado el fuego y cuando los servicios de emergencia hayan determinado que se puede acceder a la vivienda, conviene evitar actuar impulsivamente.

Checklist después de un incendio

1. Asegurar la vivienda.
No entrar en zonas que puedan presentar riesgos estructurales, eléctricos o de otro tipo. Si es necesario, cortar los suministros siguiendo las indicaciones de los profesionales.

2. Documentarlo todo.
Fotografiar y grabar el estado de paredes, techos, muebles, electrodomésticos y objetos afectados antes de realizar cambios.

3. Contactar con el seguro.
Comunicar el siniestro lo antes posible y seguir las instrucciones de la compañía y del perito.

4. No empezar una limpieza profunda sin asesoramiento.
El hollín y los residuos del humo pueden reaccionar de manera diferente según el material. Fregar indiscriminadamente puede empeorar el resultado.

5. Valorar la recuperación profesional.
Antes de tirar muebles, textiles u otros objetos, conviene determinar si pueden recuperarse mediante procedimientos de limpieza y descontaminación especializados.

Después del fuego, limpiar no significa simplemente quitar la suciedad

La imagen de una vivienda después de un incendio suele estar dominada por paredes ennegrecidas, objetos quemados y un intenso olor a humo. Pero una parte importante de los daños puede no resultar visible.

El humo puede haberse desplazado por distintas estancias y haberse depositado en superficies alejadas del foco original. También puede haber penetrado en textiles, madera, tapicerías, conductos y otros materiales.

Por eso, la rapidez y el método utilizado son tan importantes como la propia limpieza.

Para una familia que acaba de sufrir un incendio, la recomendación más prudente es no precipitarse. Primero hay que garantizar la seguridad, documentar los daños y comunicar el siniestro al seguro. Después, con la vivienda evaluada, será posible determinar qué elementos pueden limpiarse, cuáles necesitan tratamiento específico y cuáles deben sustituirse.

El objetivo no es simplemente conseguir que la casa vuelva a verse limpia, sino eliminar los residuos del incendio, tratar los olores y recuperar todo aquello que todavía pueda ser recuperado.

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