Murcia vuelve a anegarse tras las primeras lluvias pese a la limpieza de imbornales

Las primeras lluvias de intensidad de este miércoles han vuelto a poner a prueba el sistema de drenaje de Murcia y han dejado una imagen conocida para muchos vecinos: calles convertidas en auténticas balsas de agua en distintos puntos de la ciudad.

La zona norte de Murcia, el barrio del Carmen y varias calles del centro han sufrido acumulaciones importantes de agua durante los momentos de mayor intensidad de la precipitación. Vías como Platería, Correos y otros puntos del casco histórico han presentado dificultades para evacuar la lluvia, con acumulados de 48,3 litros por metro cuadrado, con vecinos y comerciantes observando cómo los imbornales no daban abasto ante el volumen de agua caída en pocos minutos.

La situación ha generado críticas entre ciudadanos que recuerdan que el Ayuntamiento de Murcia había anunciado previamente un amplio dispositivo de limpieza de la red de drenaje. Según los datos municipales, durante los primeros ocho meses de 2026 se realizaron 38.398 limpiezas de imbornales en la ciudad, barrios y pedanías, con el objetivo de mantener despejados los puntos de recogida de aguas pluviales y reducir el riesgo de inundaciones.

Estos trabajos, según informó el Consistorio, se llevaron a cabo en zonas como Miguel de Cervantes, Ronda Sur, el barrio del Carmen, Espinardo, Churra o El Palmar, además de otros puntos del municipio.

Sin embargo, la jornada de lluvias ha vuelto a abrir el debate sobre si estas actuaciones son suficientes o si Murcia necesita una planificación más ambiciosa para hacer frente a episodios de lluvias intensas, cada vez más frecuentes. La acumulación de agua en calles céntricas y barrios vuelve a evidenciar que, pese a los trabajos realizados, existen puntos donde la red de evacuación sigue teniendo dificultades cuando las precipitaciones son fuertes en poco tiempo.

El viento y la lluvia también provocan daños en el Puente Viejo

A las incidencias provocadas por el agua se ha sumado el viento, que ha causado la caída del arco decorativo instalado en el Puente Viejo con motivo de la Feria de Murcia.

La estructura ornamental no ha resistido las fuertes rachas registradas durante la jornada y ha terminado desprendiéndose, obligando a intervenir para retirar los elementos afectados y garantizar la seguridad en la zona.

Una jornada que deja así una doble imagen: por un lado, la llegada de unas lluvias esperadas tras semanas de calor; por otro, los problemas que vuelven a aparecer cuando el agua pone a prueba las infraestructuras urbanas de Murcia.

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