Si algo ha caracterizado al Real Murcia durante las últimas temporadas ha sido la incertidumbre del mercado de fichajes. Plantillas que se terminaban de confeccionar con la competición ya iniciada, jugadores esperando una oportunidad en Segunda División antes de decidirse por el conjunto grana y un director deportivo obligado a improvisar hasta los últimos días de agosto. Este verano, sin embargo, el guion ha cambiado por completo.
Manuel Sánchez Breis ha logrado cerrar la plantilla prácticamente al completo a principios de agosto y con todos los descartes de la temporada anterior fuera del plantel. Un hecho poco habitual en Nueva Condomina y que permite a Sergi Guilló trabajar desde el inicio de la pretemporada con casi todos los futbolistas que formarán parte del proyecto 2026/27.
Su llegada a la dirección deportiva no estuvo exenta de dudas. Su pasado en el FC Cartagena hizo que una parte de la afición recibiera el nombramiento con cierto escepticismo. Sin embargo, apenas unos meses después, el trabajo realizado en la planificación deportiva empieza a despejar muchas de esas incógnitas.
La primera gran decisión fue la elección del entrenador. Mientras otros clubes seguían buscando técnico, el Real Murcia ya había apostado a principios de junio por Sergi Guilló. Esa rapidez permitió diseñar la plantilla junto al nuevo entrenador, definiendo desde el primer momento el perfil de jugadores que necesitaba el equipo.
A partir de ahí, los movimientos se fueron sucediendo de forma escalonada y sin prisas, pero con una hoja de ruta muy clara. Antes incluso de concluir la pretemporada fueron llegando Víctor Olmedo, Joan Rojas, Javi Mier, Mounir, Chema Núñez, Javi Moreno y Dani Jiménez. Todos ellos responden a un patrón muy definido: futbolistas con experiencia contrastada en Primera Federación o categorías superiores, acostumbrados a competir por objetivos ambiciosos y con hambre para dar un salto más en sus carreras.
El trabajo de Breis no se limitó únicamente a los fichajes. También consiguió asegurar la continuidad de piezas importantes del vestuario como Alberto González, Jorge Mier y uno de los nombres más deseados por la afición, Jorquera, cuya incorporación definitiva fue posible tras desvincularse del fútbol portugués. Renovaciones que permiten mantener una base sólida sobre la que construir un equipo competitivo.
Otro aspecto destacable ha sido la confianza depositada en la cantera. Héctor, Jorge, Yoldi y Meca seguirán teniendo protagonismo dentro del primer equipo, demostrando que el proyecto no solo mira al mercado, sino también al talento que se forma en la propia casa.
Las únicas dudas que ha podido generar la confección de la plantilla han llegado en la delantera. Sin embargo, no han respondido a una cuestión de planificación, sino a las lesiones de Flakus y Ortuño, que todavía no se han incorporado al trabajo con el resto de sus compañeros durante la pretemporada. Ante esa situación, el club reaccionó con rapidez incorporando a Álvaro Giménez, procedente del Racing de Ferrol, un delantero con amplia experiencia en el fútbol profesional y en una categoría tan exigente como la Primera Federación, que llega para reforzar una posición que había quedado condicionada por los problemas físicos.
El propio Sánchez Breis confirmó recientemente que la plantilla está cerrada al “99 %”. Una afirmación que refleja la tranquilidad con la que afronta el club el inicio liguero y que contrasta con temporadas anteriores, cuando los responsables deportivos seguían pendientes del mercado hasta el último día, esperando a futbolistas que apuraban sus opciones de jugar en Segunda División antes de decidir su futuro.
En ese sentido, también llama la atención la firmeza mostrada por el director deportivo en determinados casos. No le ha temblado el pulso para no esperar indefinidamente por Pedro Benito, cuya renovación quedó en un segundo plano mientras el atacante exploraba opciones para continuar en Segunda División. Pese a ser uno de los jugadores más queridos por la afición murcianista, el Real Murcia decidió seguir adelante con su planificación sin hipotecar los tiempos del proyecto.
Pero este mercado no puede entenderse únicamente desde la figura del director deportivo. Sánchez Breis ha reconocido públicamente la importancia que ha tenido Pedro León desde la presidencia del club. El máximo dirigente grana ha sido una pieza clave durante este mercado de fichajes, poniendo al servicio del proyecto su experiencia, su conocimiento del fútbol y, especialmente, sus contactos. Un respaldo que ha permitido agilizar operaciones y reforzar la capacidad del club para atraer futbolistas con experiencia y ambición.
La sensación que transmite este Real Murcia es la de un proyecto construido desde la planificación y no desde la improvisación. Una plantilla diseñada con suficiente antelación para que Sergi Guilló pueda trabajar automatismos desde el primer día y con perfiles que responden a una idea deportiva muy definida.
El verdadero examen llegará cuando empiece a rodar el balón, porque en el fútbol los mercados se valoran por los resultados obtenidos sobre el césped. Pero si algo parece evidente es que este verano el Real Murcia ha cambiado su forma de trabajar. Después de años viendo cómo la plantilla se completaba sobre la bocina, el club afronta el mes de agosto con los deberes prácticamente hechos. Una muestra de planificación, coordinación entre la dirección deportiva y la presidencia y una apuesta decidida por construir un proyecto sólido desde el primer día.
