Víctor Botía: la plata que vale oro para un luchador incansable

Una frase de la película Billy Elliot dice así: “Los sueños pueden cumplirse o no, pero lo importante es luchar para conseguirlos”.

Víctor Botía Rodríguez no ha dejado de luchar por conseguir el suyo, que realizando un símil con Billy Elliot, no es otro que su amor por la gimnasia rítmica y su esperanza de convertirse en gimnasta profesional. Este 4 de junio de 2026 ha dado un salto más para cumplir ese sueño, logrando la medalla de plata en el Campeonato de España en Edad Escolar de Gimnasia Rítmica.

Esta medalla no es solo un metal. Es mucho más: constancia, esfuerzo, trabajo incansable, tozudez y pasión por este deporte. Un deporte que ya de por sí es de los más sufridos y sacrificados que existen, pero que para Víctor ha supuesto un desafío todavía mayor.

En los últimos días de enero y principios de febrero de 2013, España sufrió una ciclogénesis explosiva de dimensiones excepcionales llamada Jolle. Como un ciclón en Valentín, el 1 de febrero nació Víctor Constancio Botía Rodríguez: rápidamente, intensamente, en un periodo muy corto de tiempo y sin avisar.

Víctor nació con tan solo 30 semanas de gestación y una extrema inmadurez de sus órganos, lo que le llevó a pasar 60 días hospitalizado entre la UCI Neonatal y la unidad de Neonatos del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca.

Durante ese tiempo y en los años posteriores, fueron muchas las incertidumbres para sus padres, Rosa y Juan, así como para familiares y amigos. Los posibles problemas de salud asociados a su prematuridad no tardaron en aparecer y pronto se le diagnosticó una enfermedad rara o poco frecuente llamada Síndrome de Jacobsen, que afecta aproximadamente a uno de cada 100.000 nacidos.

Esta enfermedad genética se produce por la falta de una parte del brazo largo del cromosoma 11q. No tiene cura y presenta síntomas muy diversos. Para comprender su complejidad basta con enumerar la cantidad de especialistas que suelen atender a quienes la padecen: pediatras, cardiólogos, neurólogos, hematólogos, alergólogos, inmunólogos, endocrinólogos, psicólogos, logopedas, otorrinolaringólogos, oftalmólogos, neurocirujanos, urólogos o nefrólogos, entre otros.

Víctor ha pasado por todos ellos y alguno más. Probablemente, el momento más complicado de sus 13 años fue cuando tuvo que ser intervenido quirúrgicamente del corazón debido a un problema cardíaco congénito. Afortunadamente, la operación fue un éxito y hoy se encuentra perfectamente.

A pesar de todas las piedras que ha tenido que sortear en su vida, Víctor es un niño jovial, alegre, simpático y a la vez reservado. Nunca niega un saludo, es curioso, intrépido, luchador, constante y victorioso en todo lo que se propone, tal y como indican sus propios nombres.

Desde muy pequeño ha practicado numerosos deportes y actividades. Ha montado en bicicleta, mini moto, mini quad y patín eléctrico. También ha participado en todos los eventos festivos organizados en Valentín, bailando o actuando sobre cualquier escenario que se le pusiera por delante, una faceta en la que ha sido fundamental el apoyo de su hermano Juan Antonio.

Además, siempre ha mostrado una gran habilidad para las nuevas tecnologías. Gracias a internet descubrió hace un par de años los vídeos de Cristofer Benítez, pionero de la gimnasia rítmica masculina en España y una de las figuras más importantes de esta disciplina.

Tras ese descubrimiento, Víctor no dejó de seguir a quien hoy considera su ídolo y referente. Tanto insistió que consiguió que sus padres lo inscribieran en la Escuela Deportiva Municipal de Gimnasia Rítmica de Cehegín durante la temporada 2022/2023.

Desde el primer momento mostró un enorme interés por aprender y crecer en un deporte que exige una gran dedicación. Sus aptitudes y compromiso le llevaron a federarse en la temporada 2023/2024, dando el salto al Club Gimnasia Rítmica Ciudad de Cehegín.

Según reconoce el propio gimnasta, sus entrenadoras Nines, Rosa y Sara están realizando un trabajo fundamental en su formación deportiva. Un esfuerzo conjunto que ya dio sus frutos en 2024 con un diploma nacional gracias a un sexto puesto en el Campeonato de España, y que ahora ha sido recompensado con esta brillante medalla de plata.

Pero el camino de la gimnasia rítmica está lleno de exigencia y perfección. Para alcanzarla hay que entrenar muchas horas dentro de los pabellones.

En el caso de Víctor, este camino es todavía más duro. Entrena cinco días a la semana durante aproximadamente tres horas cada jornada. Sin embargo, cuando termina los entrenamientos oficiales, continúa practicando en la puerta de su casa, lanzando al aire su aro, su pelota o su cinta una y otra vez.

Esa dedicación extra responde tanto a su afán de superación como a la necesidad de vencer las limitaciones físicas que le impone el Síndrome de Jacobsen. Un ejemplo de ello es que Víctor entrena y compite utilizando gafas y audífonos.

Su lucha comenzó el mismo día que nació y continúa cada jornada. Se marca objetivos y trabaja hasta conseguirlos, con ayuda o sin ella.

Con la gimnasia rítmica tiene una meta muy clara: participar algún día en unos Juegos Olímpicos.

Este año 2026, con su medalla de plata a nivel nacional, ha dado un paso más hacia ese sueño. Y seguirá lanzando sus aparatos de gimnasia rítmica en la puerta de su casa para, tarde o temprano, llevarlos hasta el cielo del Olimpo.

Como dice su padre: “Sigue así, máquina”.

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