El UCAM Murcia CB se juega este miércoles algo más que un partido. Tras caer en Salónica por 79-73 ante el PAOK BC, los de Sito Alonso necesitan ganar por al menos 7 puntos para darle la vuelta a la eliminatoria y meterse en la gran final de la FIBA Europe Cup.
El Palacio de los Deportes de Murcia será una caldera. No solo por el ambiente que acostumbra a generar la afición universitaria en las grandes citas, sino también por la presencia de 77 ultras griegos que acompañarán a su equipo. Se espera un importante dispositivo de seguridad para garantizar que todo transcurra con normalidad en un duelo de máxima tensión.
En lo deportivo, el UCAM llega con problemas importantes. La baja de Sander Raieste resta profundidad a la rotación, obligando a los murcianos a multiplicar esfuerzos en ambos lados de la pista. Sin embargo, si algo ha demostrado este equipo es carácter en las noches grandes.
Ahí es donde entran nombres propios como Dylan Ennis, Radebaugh y Saint-Ross, jugadores llamados a dar ese plus de energía, intensidad y liderazgo que exige una remontada de este calibre. Especialmente Ennis, acostumbrado a asumir responsabilidades en los momentos calientes, será clave para marcar el ritmo del encuentro.
El UCAM necesita un partido casi perfecto: defensa agresiva, control del rebote y acierto exterior. Pero, sobre todo, necesita creer. Creer en su fortaleza como local, en esa conexión única con la grada que tantas veces ha sido decisiva.
Porque si algo está claro es que el Palacio jugará su propio partido. Y cuando eso ocurre, el UCAM Murcia siempre compite con una marcha más.
La final está a siete puntos. Y Murcia ya ha demostrado que, en casa, todo es posible.
