La tecnología está revolucionando el sector de la hostelería con la incorporación de nuevas y avanzadas herramientas, como los TPV, que ofrecen grandes prestaciones para llevar a cabo las más variadas funciones propias del negocio
TPV significa “Terminal de Punto de Venta” y se trata de un dispositivo que ayuda a llevar una mejor gestión de los diferentes sectores de venta al público en los establecimientos comerciales. Existen diferentes tipos de software adaptados a cada tipo de comercio para hacer más funcionales estos aparatos. Los tpv hostelería, en concreto, se consideran un complemento perfecto para el hostelero ya que agiliza cobros y gestiones diarias. Gracias a estas máquinas se optimiza el tiempo y los recursos, de este modo, los trabajadores del restaurante se pueden emplear en otras tareas, brindando un mejor servicio.
Ventajas del TPV en los restaurantes
Desde que se empezó a usar el TPV en el sector de la hostelería su expansión no ha dejado de producirse, en buena medida, por las facilidades que aporta a la hora de llevar la correcta gestión de un restaurante. Estos que se detallan a continuación son sus principales beneficios.
Mejora la atención al cliente
Un TPV para hostelería le ahorra tiempo al personal, y eso significa la posibilidad de ofrecer un mejor servicio al cliente y obtener, por tanto, mayores márgenes de beneficio. Se trata además de un aparato sumamente intuitivo y fácil de manejar, de modo que cualquier empleado aprenderá su manejo rápidamente y procesará los pedidos de forma ágil y precisa.
Por poner solo un ejemplo de esta agilidad, es mucho más rápido marcar un pedido en una pantalla táctil que teclearlo a mano. Asimismo, se pueden imprimir los pedidos directamente en la impresora de la cocina, acelerando la entrega de la comanda.
Menos los errores
Los errores son habituales en cualquier negocio, pero cuanto más digitalizado esté, menos margen habrá para ellos. En un TPV de hostelería la información se almacena en el terminal, las ventas, las mercancías… todo queda registrado automáticamente, por lo que permite un inventario más preciso. Con estos aparatos, no existe posibilitada de error humano en operaciones de cálculo.
También evitará el hurto a nivel interno en la hostelería, algo que desgraciadamente es bastante habitual. El motivo es que será capaz de registrar todas las operaciones y controlar cuándo se aplican los descuentos o cómo se gestionan los pagos.
Mejor control de las ventas y del stock
Es muy complicado llevar un buen control de un negocio de hostelería guardando los tickets o utilizando papel y boli. Con un TPV no solo se lleva un registro mucho más exacto, sino que además se hace de forma sencilla e intuitiva. De un solo vistazo, y con cada documento perfectamente ordenado, se pueden revisar todos los tickets o facturas, crear informes con filtros por empleados, fechas, productos…
En relación al stock, todo el mundo que ha dirigido o regentado un restaurante sabe que uno de los grandes quebraderos de cabeza es la gestión del inventario. Sin embargo, gracias a los TPV todo este trabajo se vuelve muy simple. Este trabajo se digitaliza en el TPV, accediendo a los datos de compras y venta siempre que se necesite, además de ver las unidades disponibles de cada producto que queden.
Facilita la contabilidad
Llevar una contabilidad rigurosa es esencial en cualquier negocio para presentarla en los organismos oficiales y declarar impuestos, así como llevar un control de los gastos e ingresos y saber en todo momento en qué situación económica se encuentra la empresa. Con los terminales tpv se accede a los documentos o facturas en cualquier momento y, al estar digitalizados, se permite el envió directo a la gestoría o asesoría que lleve estos servicios.
Gestión del calendario del personal
Por último, la alta rotación del personal para asegurarse que el local está siempre bien atendido es otra de las preocupaciones del propietario de un restaurante. Un tpv permite gestionar fácilmente el calendario de turnos para que no queden huecos en ningún servicio. Asimismo, se puede llevar un buen control de los días libres y las vacaciones de los trabajadores.
Por todos estos motivos, incluir un tpv en cualquier negocio de hostelería es un avance hacia la digitalización que no solo mejora la imagen del restaurante, sino que facilita enormemente la gestión del mismo y resulta altamente rentable. La inversión del mismo se compensa con creces por el ahorro de tiempo, la minimización de errores y la mejora en la atención al cliente, por lo que será mucho más sencillo que los comensales se vayan contentos, repitan e incluso recomienden el local a familiares y amigos.
